✝️ Desde dentro: Mi Rubicón
No sé en qué momento exacto lo decidí.
Solo sé que crucé.
Ya no estoy del lado de las dudas cómodas, ni de los planes
postergados.
No estoy esperando señales celestes ni respuestas perfectas.
Estoy aquí... de pie, mirándote.
Crucé mi Rubicón cuando entendí que la fe no es sentir, sino
seguir.
Que no todo silencio es vacío,
y que a veces, la oración más poderosa
es simplemente quedarse... mirando a Cristo.
Me descubrí sin escudos, sin discursos, sin exigencias.
Y tú, Señor, no dijiste nada.
Solo me mostraste tus heridas.
Ahí supe que la paciencia no es pasividad,
es una forma de amar sin presión.
Es saber que lo que sembré en lágrimas...
florecerá en tu tiempo.
No quiero volver atrás.
Ya crucé.
No me interesa tener el control:
me basta con pertenecerte incluso en la espera.
Porque desde este lado del Rubicón,
aunque el camino sea incierto,
tengo claro algo:
mi alma ya eligió confiar.
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