viernes, 9 de mayo de 2025


 

"Reflexión personal a la luz de la teología de San Juan"

  

✝️ Cuando el Verbo me habló por dentro

Hay días en que todo se apaga.
En que las palabras que suelo decir sobre Dios suenan a eco lejano, a repetición sin fuego.
Pero entonces abro el Evangelio según San Juan… y no me habla al oído, me habla por dentro.

“Y el Verbo se hizo carne” —dice el prólogo.
Y me sacude.
Porque no dice que el Verbo bajó a dar órdenes ni a fundar religiones.
Dice que se hizo uno de nosotros. Que caminó calles, lloró amigos, lavó pies, sudó miedo en un huerto.

Y me doy cuenta: Dios no se quedó en el cielo.
No se quedó en conceptos. Se hizo historia. Se hizo pan. Se hizo abrazo.

San Juan no tiene parábolas como los otros.
Tiene silencios largos, preguntas hondas, diálogos de madrugada, miradas cruzadas.
Tiene esa escena en la que Jesús se inclina y escribe en la tierra mientras todos quieren apedrear.
Tiene el gesto de dar a su Madre y al discípulo amado el uno al otro en plena cruz.

Y sobre todo, San Juan repite una verdad que a veces olvido:
Dios es amor.
No poder.
No castigo.
No estructura.
Es amor que salva, amor que insiste, amor que no clasifica.

Y entonces, en medio del ruido del mundo y de mi propio cansancio, recuerdo:
No se trata de saber mucho sobre Dios.
Se trata de dejar que Él habite en mí.
Que su luz, como dice Juan, no se apague en mis tinieblas.

Porque el Verbo sigue hablándome.
Pero ya no con truenos.
Ahora lo hace en mi interior…
y en los ojos de quien tengo delante.

 

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