🐉 Desde Adentro — Alas prestadas
No soy dragón.
Pero hoy me vestí de uno.
Las alas no me harán volar,
pero me recuerdan que alguna vez quise hacerlo.
El fuego no sale de mi boca,
pero todavía arde algo en el pecho.
Desde esta azotea la ciudad parece infinita.
Llena de luces, de ruido, de prisa.
Nadie sabe que estoy aquí arriba.
Nadie me espera.
Y, sin embargo, estoy en guardia.
No soy bestia mítica.
Soy criatura doméstica.
He aprendido el valor de la casa, del regreso, del nombre que se pronuncia con afecto.
Las alas son juego.
La lealtad es verdad.
Quizá no se trata de volar.
Quizá se trata de mirar más lejos sin perder el suelo.
Desde adentro, lo entiendo:
No todo crecimiento exige abandonar lo que uno es.
A veces basta con pararse firme en el borde
y sostener la mirada.
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